INTERES GENERAL
18/02/2026
Argentina rumbo a la Luna: El satélite cordobés Atenea se suma a la histórica misión Artemis II
Por Jose Manuel Ferrero
La cuenta regresiva ha comenzado. El próximo 6 de marzo de 2026, la humanidad vivirá un momento trascendental con el lanzamiento de la misión Artemis II de la NASA. Este vuelo llevará a cuatro astronautas a la órbita lunar por primera vez desde el fin del programa Apolo en 1972. Sin embargo, para la ciencia nacional, esta gesta tiene un condimento histórico: el satélite Atenea, un desarrollo con sello cordobés, será parte de este viaje épico.
Atenea no es un satélite convencional. Se trata de un CubeSat —un satélite de dimensiones reducidas— de apenas 11 kilos de peso, pero con una importancia estratégica descomunal. Desarrollado por la empresa VENG y diseñado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), su misión representa el debut de Argentina en la denominada "órbita profunda".
Hasta hoy, las misiones argentinas se habían limitado a órbitas bajas. Atenea romperá esa barrera al situarse a más de 70.000 kilómetros de nuestro planeta, una distancia donde las condiciones de radiación y comunicación son extremadamente críticas. "Es la primera vez que salimos de las órbitas bajas y nos vamos al espacio profundo con una misión argentina", destacó con orgullo Marcelo Colazo, gerente de Vinculación Tecnológica de CONAE.
El epicentro de este logro tecnológico se encuentra en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba. En estas instalaciones, el equipo técnico trabajó bajo estrictas normas internacionales para garantizar que el satélite soporte las hostiles condiciones del vacío espacial.
Mariela Toledo, coordinadora de integración electrónica de VENG, explicó que para llegar a este punto fue necesario trabajar en salas especialmente fabricadas para controlar la humedad, la temperatura y evitar cualquier rastro de contaminación. "Es realmente emocionante vivirlo y saber que somos parte", confesó la especialista.
Más allá de la hazaña logística, Atenea funciona como un "demostrador tecnológico". Según Nicolás Balbi, coordinador del proyecto, el pequeño satélite lleva en su interior electrónica desarrollada por un vasto ecosistema de universidades argentinas. El objetivo primordial es validar que estos componentes nacionales pueden operar correctamente en el espacio antes de integrarlos en misiones futuras de mayor envergadura.
Durante los aproximadamente diez días que durará la misión Artemis II, mientras los astronautas validan los sistemas de la cápsula Orion, el pequeño Atenea cumplirá sus propias metas:
• Medir la radiación en zonas inexploradas por la tecnología nacional.
• Evaluar la resistencia de los componentes electrónicos argentinos.
• Validar las comunicaciones de largo alcance a distancias lunares.
El lanzamiento se realizará desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, a bordo del cohete Space Launch System (SLS), el más potente jamás construido por la NASA. Con este hito, Argentina no solo observa el regreso del hombre a la Luna, sino que se posiciona como un actor activo en la nueva era de la exploración espacial.
Atenea no es un satélite convencional. Se trata de un CubeSat —un satélite de dimensiones reducidas— de apenas 11 kilos de peso, pero con una importancia estratégica descomunal. Desarrollado por la empresa VENG y diseñado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), su misión representa el debut de Argentina en la denominada "órbita profunda".
Hasta hoy, las misiones argentinas se habían limitado a órbitas bajas. Atenea romperá esa barrera al situarse a más de 70.000 kilómetros de nuestro planeta, una distancia donde las condiciones de radiación y comunicación son extremadamente críticas. "Es la primera vez que salimos de las órbitas bajas y nos vamos al espacio profundo con una misión argentina", destacó con orgullo Marcelo Colazo, gerente de Vinculación Tecnológica de CONAE.
El epicentro de este logro tecnológico se encuentra en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba. En estas instalaciones, el equipo técnico trabajó bajo estrictas normas internacionales para garantizar que el satélite soporte las hostiles condiciones del vacío espacial.
Mariela Toledo, coordinadora de integración electrónica de VENG, explicó que para llegar a este punto fue necesario trabajar en salas especialmente fabricadas para controlar la humedad, la temperatura y evitar cualquier rastro de contaminación. "Es realmente emocionante vivirlo y saber que somos parte", confesó la especialista.
Más allá de la hazaña logística, Atenea funciona como un "demostrador tecnológico". Según Nicolás Balbi, coordinador del proyecto, el pequeño satélite lleva en su interior electrónica desarrollada por un vasto ecosistema de universidades argentinas. El objetivo primordial es validar que estos componentes nacionales pueden operar correctamente en el espacio antes de integrarlos en misiones futuras de mayor envergadura.
Durante los aproximadamente diez días que durará la misión Artemis II, mientras los astronautas validan los sistemas de la cápsula Orion, el pequeño Atenea cumplirá sus propias metas:
• Medir la radiación en zonas inexploradas por la tecnología nacional.
• Evaluar la resistencia de los componentes electrónicos argentinos.
• Validar las comunicaciones de largo alcance a distancias lunares.
El lanzamiento se realizará desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, a bordo del cohete Space Launch System (SLS), el más potente jamás construido por la NASA. Con este hito, Argentina no solo observa el regreso del hombre a la Luna, sino que se posiciona como un actor activo en la nueva era de la exploración espacial.







