INTERES GENERAL
01/06/2026
Las ventas de indumentaria cayeron un 7% y la crisis ya acumula dos años de retroceso
Por Jose Manuel Ferrero
El sector de la indumentaria en Argentina no logra levantar cabeza. Durante el bimestre marzo-abril de 2026, las ventas registraron una caída del 7% interanual, consolidando un escenario crítico que arrastra más de dos años de contracción sostenida debido a la persistente falta de demanda, el exceso de stock y el estiramiento en la cadena de pagos.
Los datos se desprenden de la última encuesta realizada por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), la cual encendió las alarmas al revelar la profundidad de la recesión: de los últimos 14 bimestres relevados, 13 arrojaron resultados negativos. Con este último dato, el sector ya acumula seis períodos consecutivos de retroceso.
El relevamiento de la CIAI destaca que el 59% de las empresas sufrió una baja en sus ventas, mientras que solo un 35% logró registrar algún aumento. Si bien desde la cámara admiten una leve mejora respecto al bimestre anterior, la situación general sigue siendo calificada como "crítica".
Para los empresarios, el diagnóstico del problema es unánime: el 81% de las firmas identifica a la caída de la demanda como su principal obstáculo actual, ubicándose muy por encima de otras problemáticas tradicionales como el incremento de costos o la falta de financiamiento.
Efecto pinza sobre la rentabilidad: En un contexto de inflación de costos, la imposibilidad de vender impide actualizar los precios de los productos. El reporte expone que 9 de cada 10 empresas no llega a trasladar ni la mitad del aumento de los costos salariales a las góndolas. De hecho, el 50% de los encuestados admitió no haber podido trasladar nada de dicho incremento, y solo un escaso 9% logró trasladar más de la mitad.
La contracción del consumo interno generó un efecto colateral previsible pero preocupante: un notable incremento de la ropa sin vender. El nivel de compañías que declaran poseer un stock excesivo saltó del 24% al 52% en apenas un año.
Con los depósitos saturados y la caja resentida, la cadena de pagos comenzó a mostrar señales de fuerte tensión. Según el informe, los atrasos frecuentes en los cobros aumentaron 15 puntos porcentuales, alcanzando al 29% de las respuestas del sector.
Como variable de ajuste ante la crisis, la reducción de personal se mantiene como una constante en el sector. Las empresas calificadas continúan achicando sus estructuras principalmente a través de dos vías: las renuncias no reemplazadas, que representan el 30% de las medidas tomadas, y los despidos directos, que explicaron el 20% de los casos de achique de personal.
Hacia adelante, los industriales textiles no vislumbran una salida rápida ni una luz al final del túnel. El pesimismo y la cautela dominan las expectativas económicas generales, donde el 54% de los encuestados califica el panorama futuro como "regular", un 34% lo considera "malo" o "muy malo", y apenas un 13% mantiene una visión positiva.
En lo que respecta al corto plazo (los próximos tres meses), el 61% de las empresas prevé que sus ventas se mantendrán congeladas, evidenciando un estancamiento en niveles históricamente bajos para la actividad. Por su parte, un 21% vaticina que la situación empeorará en el próximo trimestre, y solo un 18% apuesta por una mejora de las ventas.
Los datos se desprenden de la última encuesta realizada por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), la cual encendió las alarmas al revelar la profundidad de la recesión: de los últimos 14 bimestres relevados, 13 arrojaron resultados negativos. Con este último dato, el sector ya acumula seis períodos consecutivos de retroceso.
El relevamiento de la CIAI destaca que el 59% de las empresas sufrió una baja en sus ventas, mientras que solo un 35% logró registrar algún aumento. Si bien desde la cámara admiten una leve mejora respecto al bimestre anterior, la situación general sigue siendo calificada como "crítica".
Para los empresarios, el diagnóstico del problema es unánime: el 81% de las firmas identifica a la caída de la demanda como su principal obstáculo actual, ubicándose muy por encima de otras problemáticas tradicionales como el incremento de costos o la falta de financiamiento.
Efecto pinza sobre la rentabilidad: En un contexto de inflación de costos, la imposibilidad de vender impide actualizar los precios de los productos. El reporte expone que 9 de cada 10 empresas no llega a trasladar ni la mitad del aumento de los costos salariales a las góndolas. De hecho, el 50% de los encuestados admitió no haber podido trasladar nada de dicho incremento, y solo un escaso 9% logró trasladar más de la mitad.
La contracción del consumo interno generó un efecto colateral previsible pero preocupante: un notable incremento de la ropa sin vender. El nivel de compañías que declaran poseer un stock excesivo saltó del 24% al 52% en apenas un año.
Con los depósitos saturados y la caja resentida, la cadena de pagos comenzó a mostrar señales de fuerte tensión. Según el informe, los atrasos frecuentes en los cobros aumentaron 15 puntos porcentuales, alcanzando al 29% de las respuestas del sector.
Como variable de ajuste ante la crisis, la reducción de personal se mantiene como una constante en el sector. Las empresas calificadas continúan achicando sus estructuras principalmente a través de dos vías: las renuncias no reemplazadas, que representan el 30% de las medidas tomadas, y los despidos directos, que explicaron el 20% de los casos de achique de personal.
Hacia adelante, los industriales textiles no vislumbran una salida rápida ni una luz al final del túnel. El pesimismo y la cautela dominan las expectativas económicas generales, donde el 54% de los encuestados califica el panorama futuro como "regular", un 34% lo considera "malo" o "muy malo", y apenas un 13% mantiene una visión positiva.
En lo que respecta al corto plazo (los próximos tres meses), el 61% de las empresas prevé que sus ventas se mantendrán congeladas, evidenciando un estancamiento en niveles históricamente bajos para la actividad. Por su parte, un 21% vaticina que la situación empeorará en el próximo trimestre, y solo un 18% apuesta por una mejora de las ventas.







