POLITICA
13/11/2025
Rusia utiliza una “flota fantasma” para evadir sanciones y pone en riesgo el medio ambiente europeo
Por Tomas Peralta A
Rusia ha creado una amplia “flota fantasma” o “en la sombra” formada por cientos de buques cisterna antiguos y opacos, utilizados para eludir sanciones occidentales y mantener ingresos clave para su economía de guerra. Según la UE, ya se han incluido al menos 444 embarcaciones en la lista negra que operan con banderas de conveniencia, sin seguros adecuados y navegando en condiciones altamente riesgosas.
Estos buques, muchas veces sin identificación clara, utilizan servicios de trasbordo entre barcos, apagado de transponders y falsificación de datos para ocultar el origen del petróleo que transportan. Las autoridades europeas advierten que, más allá de su función de evasión de sanciones, representan un riesgo medioambiental y de seguridad marítima: pueden dañar infraestructuras submarinas, cables de telecomunicaciones y rutas críticas en el Mar Báltico y el Atlántico Norte.
Ante esta situación, la UE aprobó su 17.º paquete de sanciones en mayo de 2025, que incluyó 189 nuevos buques sancionados y el bloqueo de entidades implicadas en esta red clandestina. Estos esfuerzos buscan cortar una fuente de ingresos estimada en miles de millones de euros que Rusia obtiene a través de estas operaciones marítimas.
El modus operandi detrás de la flota fantasma incluye la compra de cisternas obsoletas (más de 15-20 años), el uso de banderas de conveniencia como las de Panamá, Liberia o Islas Marshall, y la gestión por intermediarios que dificultan la trazabilidad de la carga.
Para Europa Occidental, estos buques no sólo incumplen sanciones, sino que ponen en peligro la seguridad marítima y ecológica en sus aguas. El hecho de que muchas embarcaciones operen sin seguros válidos o mantenimiento adecuado incrementa el riesgo de derrames de crudo, accidentes y daños costosos.
En conclusión, el uso de esta flota fantasma por parte de Rusia representa un giro en la guerra de sanciones: de un sistema económico lineal a una industria paralela y clandestina que desafía los controles internacionales, mientras somete al medio ambiente y a la infraestructura europea a nuevos peligros.
Estos buques, muchas veces sin identificación clara, utilizan servicios de trasbordo entre barcos, apagado de transponders y falsificación de datos para ocultar el origen del petróleo que transportan. Las autoridades europeas advierten que, más allá de su función de evasión de sanciones, representan un riesgo medioambiental y de seguridad marítima: pueden dañar infraestructuras submarinas, cables de telecomunicaciones y rutas críticas en el Mar Báltico y el Atlántico Norte.
Ante esta situación, la UE aprobó su 17.º paquete de sanciones en mayo de 2025, que incluyó 189 nuevos buques sancionados y el bloqueo de entidades implicadas en esta red clandestina. Estos esfuerzos buscan cortar una fuente de ingresos estimada en miles de millones de euros que Rusia obtiene a través de estas operaciones marítimas.
El modus operandi detrás de la flota fantasma incluye la compra de cisternas obsoletas (más de 15-20 años), el uso de banderas de conveniencia como las de Panamá, Liberia o Islas Marshall, y la gestión por intermediarios que dificultan la trazabilidad de la carga.
Para Europa Occidental, estos buques no sólo incumplen sanciones, sino que ponen en peligro la seguridad marítima y ecológica en sus aguas. El hecho de que muchas embarcaciones operen sin seguros válidos o mantenimiento adecuado incrementa el riesgo de derrames de crudo, accidentes y daños costosos.
En conclusión, el uso de esta flota fantasma por parte de Rusia representa un giro en la guerra de sanciones: de un sistema económico lineal a una industria paralela y clandestina que desafía los controles internacionales, mientras somete al medio ambiente y a la infraestructura europea a nuevos peligros.







